Apeca – Ernesto Guillermo Galindo Reyna – Personajes Pintorescos -Nesh Cuby (II)

Para poder sobrevivir, saco a relucir sus dotes de adivinador, por eso mucha gente pensó que estaba loco, pero era bien cuerdo y mucho mas inteligente que los demás vecinos nadie sabia que era la “Guija”, eso totalmente desconocido para nuestro medio, solo Nesh la sabia jugar, y la ponía al servicio de la gente, cobrando para ello, su casa (una cabaña) pintoresca hecha al estilo de las chozas de los negros; del mamparo de la puerta colgaba una campana de puro bronce, que había pertenecido por años a un “Galeón” ingles, que había surcado los siete mares, donde Nesh, había prestado desde muy tierna edad sus servicio como grumete, y cocinero después, esta campana le recordaba su tierra natal y sus años mozos, surcando las costas de África tierra de sus ancestros, colgada del pórtico de su cabaña, la hacia tañir a cada hora y era tan fuerte y claro el sonido que se oía a larga distancia , mas fuerte y claro que la campana del reloj del parque, los vecinos estaban pendientes de la hora, y decía en son de broma ya son las doce ya toco la campana el loco de Nesh.

En su cabaña virtualmente siempre habían vecinos de todos los estratos sociales, en busca de alguna solución a sus problemas, alguna duda, algún amorío frustrado, alguna perdida, siempre buscando a Nesh, allí encontraban las respuestas, la solución o el afrodisíaco para el culto de amor, se dio maña de no trabajar y ganar algún dinero fácil para poder sobrevivir.

Legado de  ancestros africanos, donde su raza había traído al nuevo continente todas sus costumbres rituales y tradiciones como el “Budú” y otras que van mas allá del misterio como el culto a Satán todo esto los libros de Magia Negra, Azul, Colorada y Blanca, libros que Nesh habían devorado y los retenía en la mente, parecía que lo habían abierto y despertado el entendimiento hacia el misterio, hacia lo insondable.  Cuando llego a nuestro pueblo era muy joven unos veinte o veinticinco años tal vez, el tiempo paso y pronto aparecieron cabellos blancos en sus sienes, pronto las nieves del tiempo cubrieron su morocha cabellera y su capacidad intelectual le distorsionaba la mente o era algún culto religioso que profesaba, por lo que usaba unas vestiduras pintorescas por ejemplo de un costal hacia una túnica y así permanecía muchos días, otras veces vestido de ermitaño se dejaba crecer la barba blanca daba una impresión apostólica, cuando se le veía parado o hincado con manos hacia arriba, en medio del patio invocando sus oraciones hacia el cielo.

Bibliografía.  Primera Antología de Poetas, Escritores y Compositores de Coatepeque. Febrero de 1995.

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