Apeca- María Elsa Trangay Ochoa De Luján -LaTraicion – Cuento (IV)

En el pasillo tropezó con el Dr. España, quien la llevo a la sala de emergencia, donde estaban dos heridos en sus respectivas camillas, y se quejaban lastimosamente.  Mariana se estremeció al ver el rostro ensangrentado de Luis Rodolfo ahogándose un grito en la garganta, le oprimió la mano que salía debajo de la sábana: el herido abrió los ojos y dijo

-Perdóname-

Mariana se dirigió hacia la otra camilla, los rizos dorados, traviesos caían sobre la frente de Rebeca que yacía inconsciente, su tez era tan blanca que parecía de porcelana, Mariana intentaba arreglarle el cabello, cuando llegaron los enfermeros para trasladarlos al intensivo, porque su estado era grave.

La angustia de Mariana se acrecentaba, ya habían transcurrido tres semanas y aún no le permitían ver a los enfermos, la información que obtenía de los médicos no la tranquilizaban del todo, así que se refugiaba con su pena en la iglesia más cercana al Hospital, y allí oraba con gran fervor por la salud de Luis Rodolfo y Rebeca, e imploraba al Señor que arrancara ese amor inmenso, ardiente, que aún agitaba su corazón haciéndola sufrir intensamente.

Ocho largos días más y al fin pudo ver a Luis Rodolfo entró a la habitación creyendo que dormía, pero el enfermo al oír los pasos abrió los ojos, y al ver a Mariana junto a él se le llenaron de lágrimas, le tomó de la mano y le dijo quedamente:

– Dios me concedió la vida para poder pedirte con toda el alma, que nos perdones la traición con que Rebeca y yo te herimos tu noble corazón-; cerró los ojos diciendo enseguida: – Ahora sé cuando te amo, después de esta aventura he comprendido que en mi corazón, solo hay sitio para ti y que te querré siempre-

Mariana sonrió tristemente, haló una silla para sentarse frente al enfermo, abrió su bolsa y sacó su labor de crochet; sus bellas manos empezaron a tejer ágilmente, mientras en sus sonrosadas mejillas  rodaban lágrimas por la emoción le embargaba.  Luis Rodolfo estaba allí, se había salvado y ella desde lo más profundo de su ser, le agradecía a Dios el milagro.

Bibliografía.  Primera Antología de Poetas, Escritores y Compositores de Coatepeque. Febrero de 1995

This entry was posted in APECA and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s