Estampas de mi pueblo 2 (IV)

Dije que solo habían dos escuelas nacionales y allí empezamos a fórmanos, a instruirnos bajo la dirección del maestro Don Oscar de León Palacios, recuerdo, la escuela de varones estaba construida de bases de cemento y paredes de madera, piso de cemento, rustico amueblado y patios de tierra. La construcción tenia forma de “L” así se contemplaba desde la esquina de la casa de la Familia Vásquez Calderón…

Mis queridos maestros: La seño Chony, la seño Mary, la esposa de uno de los Bachilleres, La seño Amanda, Don Jaime, Don Raúl, Don Polito, Don Oswaldo y el maestro de inglés, hombre alto y fornido, todos ellos forjadores de mentes y espíritus, toda la vida entregando conocimiento a cambio de un salario que apenas les alcanzaba para cubrir sus necesidades…

En el vértice de la “L” quedaba la dirección y el Director era quien impartía el sexto grado en el interior de la escuela, frente a las aulas había un árbol de Sunza y un espacio de tierra que nos servia para hacer educación física y allí los grados cuarto, quinto y sexto, formábamos pirámides humanos de 2 y 3 niveles y a los mas livianos los echábamos arriba para rematar el ejercicio – nunca hubo de lamentar doblones o quebraduras–

En el fondo de la escuela, apuntando hacia la residencia de la familia Gamboa, existía el predio engarmado donde, en los recreos jugábamos fútbol-descalzos, enzapatados, con camisa quitada, grado contra grado, ansiosos de demostrar quien era el mejor.

Corríamos, saltábamos, gritábamos, persiguiendo la pelota de hule que Don Ovidio – el capero- la había revestido de tres capas para que pesara y aguantara los puntapiés, de todo el enjambre de patojos que componían el partido de veinticuatro o treinta güiros, desaforados, bufando hasta las orejas….el encuentro terminaba hasta cuando la campana tocaba para volver a entrar a la clase.

CALLEREAL1962_2_2Cuando el presidente General Don Jorge Ubico hacia su recorrido por nuestro país, nosotros los alumnos debíamos presentarnos uniformados, en aquel entonces utilizábamos los colores azul y blanco y para protegernos del sol usábamos sombreros de palma retocados con pintura de aceite, a las ocho de la mañana salíamos de la escuela rumbo a la calle principal de mi Coatepeque querido, se suponía que el señor presidente vendría de San Marcos, por eso, contentos expectantes hacíamos fila arrancando de la casa de Los Minches, pasando por el “Gato Negro”, Almacén “Buenos Aires”, llegando el cordón humano hasta el Almacén de Don Paco Paz. Frente a nosotros, bien alineadas las siempre guapas, gotitas de agua, estrellas mañaneras: la niñas de la escuela vecina, esperando también la pasada del señor presidente….

Transcurrían dos o tres horas y a pesar de los vahídos, nos manteníamos en el lugar asignado, echando miradas y sonrisas a la niña, dueña de nuestro corazón, que se encontraba al otro lado de la calle.

Cuando se es güiro, tiene uno amores ocultos en silencio se ama a la niña estudiante, ella lo sabe y corresponde a las sonrisas…pero era difícil explicar nuestros sentimientos, hasta que llegaba la clausura y lo pensado se diluía en nada. Al siguiente año a volver a construir el castillo de las nuevas ilusiones…

Tal vez este año se realicen mis sueños, es posible que me anime a confesarle mi cariño.

This entry was posted in Estampas de mi Pueblo and tagged , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s