Leyendas – El Gallo del General Polainas. (VII)

Todos movieron la cabeza ya una sola voz gritaron, no tengas pena Milo te ayudamos— empezó la colecta, la lista la encabezo don Emilio don 4,500, los de Malacatán 1,500, Tapachula 1500, Retalhuleu 1,500, don Pago Engell 1,500, don Balbino Martínez, Marcos Monterroso ,don Ramón Juí, don Beto Córdova, don Modesto Gramajo, don Julián Samayoa, se recolectaron 14,580 fueron depositados ante el juez, quedo demostrado el compañerismo entre galleros de ley, pero también nunca faltan los aprovechados de toda ocasión que apostaban poro al ”Poshoroco” como ello decían y apostaban fuerte al 101, como el caso de don Oswaldo Estrada, quien se acercó a don Emilio y le dijo : Milo apúnteme con 15.00 al DSCN1993_2poshoroco no tengo má si no más le apostaría y se retiró, para luego acercarse al general a quien le dijo. General sé que vamos a ganar aquí hay 375.00 en favor de su gallo el 101 buena suerte General – asi como él muchos, el dinero fue más de lo pactado en el pesaje del 101 peso 2 kilos 27 gramos, el cuervo 2 kilos 25 gramos, don Balbino Martínez se acercó y pregunto

“Don milo quien va ser tu amarrador?” La respuesta fue tajante – Ud. Si me hace el favor —Balbino respondió sorprendido – NO mejor que sea Pancho, “El Charro” ese no aposto, por lo tanto no está nervioso como yo.

Pancho, El Charro Mexicano de Apacingan, había venido de juida, huyendo de la revolución, vestía a la usanza de la gente del campo, pantalón apretado negro de rayas blancas, botines vaqueros de tacón alto, camisa amarrada a la cintura, sombrero galoneado de ala ancha y copa larga y puntiaguda, amarraron e hicieron la prueba con el “Chinquero”, el juez grito – silencio señores que la pelea va empezar, fuera del corral todo el mundo, menos los soltadores

— sonó la campana se oyó el grito — suelten a los gallos —

los gallos volaron se trenzaron en el aire, se oyeron las fuertes patadas, los aletazos tronaron, el General grito – ya lo tenemos – los gallos en el vuelo levantaron colita, otra vez el envite volaron plumas por el aire, otra vez el alarido – vamos acabalo de una vez—los gallos se trenzaron de nuevo en feroz pelea, volaron y en el aire quedaron trabados, el juez grito – sepárenlos, cada quien su gallo — los amarradores tomaron su gallo.
Galindo Reyna, Guillermo. Leyendas – El Gallo del General Polainas. Monografía Historia de Coalt-Tepec, 1770 a 1970, 200 años – 1970 a 1997, 27 años.

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