Vida Diaria Los años 70s. La Cocha con Dientes de Oro. (II)

Leyendas de la región “unas veces aparecía por el rumbo del barrio Candelaria, otras al final de la avenida 20 de Octubre”…….

Como que el animal se las huelía, como dicen algunos y ya no aparecía por los lugares indicados.

2006ESTACIONYALREDEDORES-31_2Así pasaban la noches, y en esas tertulias que se armaban previas a cada ida a ver si se cazaba al ejemplar, se inventaba que un alguien fantasmagórico la lleva con un lazo pero que nadie podía verlo, o también se decía que por los rumbos de la estación había bajo los durmientes un tesoro y que alguien sabia y se convertía en Cocha para ir a desenterrarlo.

La cosa no paso a mas, los buscadores desistieron, se cansaron de los engaños de la llamada Cocha con Dientes de Oro, pues se descubrió que no había tal situación, pues usando la lógica llegaron a las siguiente conclusiones, una que era un animal normal al que sus dueños la soltaban unos días si y otros no, que el propósito de dejar ir al animal a esa hora era por había la oportunidad de que la cochita aprovechara para su beneficio y el de ellos todo lo que se pudiera comer pues a lo largo de la villa férrea desde el punto del barrio dedicado a la Virgen hasta la mera estación, la famosa Cocha con Dientes de Oro iba limpiando de residuos y de otros elementos, hurgando entre los durmientes y claro, con tanto día haciendo esto se puso cochona.

Los grupos de búsqueda se organizaban en la mera esquina donde está la Compañía de bomberos en el barrio San Francisco, de allí se partía a buscar a la porcina, a la que alguien le invento que tenía dientes de oro, sería uno de esos listos y gracejos que idean esta clase de situación en los pueblos para riese de sí mismo y de los demás,

Yo no fui buscador de la popular Cocha con Dientes de Oro, pero seguí de cerca cada movimiento de los asustados vecinos de mi barrio, y ahora esto se los cuento en estas páginas.
La hoy tercera avenida del barrio san pancho donde hoy se localiza el teatro y la biblioteca con nombre de poeta, y ha estado el parque infantil, era un sector muy de oscurana y por allí se les perdía el animalito las veces que habían creído que eran lo que miraban, pues esto de los espantos y leyendas hace a la gente mirar cosas y a veces hasta demás y los pelos y señale son hasta piropo con lo que cuentan las gentes fantasiosas, que encada barrio de que las hay las hay.
Ángel Castillo. La Cocha con Dientes de Oro. Revista Cultural mi Coatepeque 125. Octubre – Noviembre 2010. Página 42.

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